01
NOV
2021

Beato Carlo Acutis (15 años)



El día 10 de octubre de 2020 fue beatificado Carlo Acutis. 

“Es significativo que haya sido beatificado recientemente un joven italiano que amaba la Eucaristía y por su fuerte amor a ella se acercaba a los pobres como si del mismo Jesucristo se tratara. 

Su nombre es Carlo Acutis y falleció en el año 2006, a los quince años, a causa de la leucemia. Se le conoce como el “ciberapóstol de la Eucaristía”. En la Eucaristía encontraba la relación con un Amigo y con el que no caben ni mentiras ni superficialidades. Esto le impulsaba a transmitirlo a través de internet y tenía muchos seguidores. Consideró la Eucaristía como el “Pasaporte para ir al Cielo” y el Rosario como la escalera más corta para 

subir al mismo y el “arma más poderosa”, después de la Eucaristía, para luchar contra el demonio. Amaba profundamente a la Iglesia que defendía sin ningún obstáculo, por muchos que se le pusieran. Solía decir: “Todos nacemos como originales, pero muchos mueren como fotocopias”. Su único programa era estar muy unido a Jesucristo; por eso decía: “Encuentra a Dios y encontrarás el sentido a tu vida y lo único que hemos de temer realmente es el pecado”. Su cuerpo se conserva actualmente incorrupto”. 

Así presentaba a este beato el Sr. arzobispo de Pamplona Mons. Francisco Pérez. Era un joven estudiante, programador de informática, que supo centrar su vida en lo esencial.

Nos preocupan muchas cosas y solo una es necesaria. El beato Carlo nos anima a buscar lo fundamental: la vida eterna, la SANTIDAD. “Porque ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?” (Mc 8, 36). 

Necesitamos jóvenes que sean testigos vivos del amor a Cristo. Carlo era un chico normal, con sus defectos y virtudes, que luchó por colocar a Dios en primer lugar, que usó internet para evangelizar. Documentó milagros eucarísticos por todo el mundo y los catalogó en un sitio web que creó antes de su muerte por leucemia (http://www.miracolieucaristici.org/). Está en español. Su madre no oculta su emoción al contar lo impresionante que era “ver a un niño tan joven pasar horas y horas trabajando con el ordenador en vez de jugar a los videojuegos o con sus amigos. Quería que todos amasen a Dios y comprendieran que “la Eucaristía es lo más increíble que hay en el mundo”. Y más que impresionante, porque para su obra agotó tres ordenadores y pidió a sus padres acompañarle en un viaje por toda Italia y parte de Europa para recabar material fotográfico. 

Estoy pensando en tantos jóvenes de nuestras comunidades de la Parroquia. ¡Cómo quisiera reunirlos para escrutar juntos la Palabra de Dios delante del Santísimo! Por lo menos rezo para que vosotros, jóvenes, no perdáis la ilusión de amar a Cristo, y no abandonéis la Comunidad ni la Iglesia. El os ama profundamente, os rodea de su Misericordia, quiere introduciros en su Corazón lleno de amor, quiere entregarse a vosotros en la Santa Eucaristía. 

En su cuaderno de apuntes personales Carlo escribió: “La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto. Basta un simple movimiento de “ojos”. Sobre el tema de la castidad, su madre Antonia cuenta cómo “tenía muchas chicas que estaban enamoradas de él: era un joven guapo, rico y con éxito. No le hubiese sido difícil tener muchas novias si hubiese querido”. Pero era consciente de la “gran dignidad de cada ser humano y de que cada persona refleja la luz de Dios”. Estaba verdaderamente convencido de que “el cuerpo es templo del Espíritu Santo” (1Cor 6, 19). En esa línea tenía claro, reflexiona Antonia, “que la sexualidad era algo muy especial y que tenía que ser para el propósito para el que Dios la había creado”. Así que solía hablar con sus compañeros de clase y los animaba a la castidad.
Me parece un buen ejemplo para todos, especialmente para los jóvenes. Llamados todos a la SANTIDAD. 


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