Preparad el Camino del Señor:
Vemos todavía como trasfondo la última venida del Señor: Si todo este mundo se va a desintegrar de este modo, ¡que santa y piadosa ha de ser nuestra vida! (2ª lectura).
En cambio en la Primera lectura leemos el poema maravilloso de la consolación: consolad, consolad a mi pueblo...
La certeza de que el Señor va a venir a salvarnos, es una auténtica consolación para el pueblo judío y lo es para nosotros. Cada uno en el tiempo en que nos toca vivir, sabemos que nuestro auxilio está en el Señor.
Lo que nos toca a cada uno es facilitarle el camino al Señor, para aprovechar su paso a través de la liturgia. El Señor pasa, se posa y te quiere poseer (Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia) Él llegara hasta donde nosotros le permitamos entrar...
La imagen de la primera lectura y del evangelio refleja una situación frecuente en Oriente. No había autopistas ni caminos fácilmente practicables y por esto, cuando iba a venir un personaje importante; un heraldo hacía un llamamiento especial para que la gente saliera a preparar el camino. Esta imagen lo mismo Isaías que Juan el Bautista la usan aplicándola a la llegada del Señor, en visión profética o en la inmediatez de su llegada.
¿Cómo podemos preparar el camino?
Leemos de la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia, en su libro Frutos de oración:
1.380. «Cuando un alma se pone en mis manos limpia de cosas, Yo le doy mi sabiduría, mi entender, mi expresar, mi amar y mi vida para que la viva y la dé; y entonces, a través de ella, obro maravillas». (12-9-1963)
En la vida espiritual lo más importante no es hacer sino dejar que el Señor actúe en el alma. Hay que quitar estorbos y Él hará su obra.
Vayamos a lo esencial. Logremos centrar nuestra atención en los grandes acontecimientos que se avecinan y no nos dejemos aturdir por lo que nos viene del mundo. Jesús se acerca, y que no nos pase como entonces:
627. No había lugar en la posada para ellos... no había posada en nuestro corazón para Jesús... [...]. (22-4-1975)
626. En el Portal, María, José, los ángeles, los pastores, en silencio, atónitos, adoran al Dios hecho hombre; en la ciudad, alocados en ruidos, los hombres corren a la perdición; ¡no saben de Dios!, [...]. (27-12-1959)
Aunque María tiene su puesto en la Liturgia en el cuarto domingo y el 8 de diciembre la veremos en su fiesta de la Inmaculada; invitémosla ya desde ahora a que nos ayude ella a preparar el camino para el encuentro con el Señor.
Página web desarrollada con el sistema de Ecclesiared